El gotelé fue un acabado habitual en decoración durante años, pero hoy muchas personas desean eliminarlo para conseguir paredes lisas y más actuales. Hay diversas maneras de eliminar el gotelé, en función de la técnica empleada, del estado de la pared y del acabado que se quiera lograr después. 

En este artículo repasaremos las principales técnicas para quitar el gotelé, veremos cuándo conviene aplicar cada una y qué implican a nivel de preparación y resultado final. Pero antes de entrar en materia, conviene entender bien qué es el gotelé y cómo se comporta según el soporte y la pintura aplicada. 

Si quieres profundizar en el origen de este acabado y entender mejor cómo se comporta según el tipo de pintura y soporte, puedes ampliar información en nuestro artículo Gotelé en paredes: todo lo que necesitas saber.

cómo elegir pintura

Qué tener en cuenta antes de quitar el gotelé

Antes de decidir cómo quitar el gotelé, es importante analizar una serie de factores que condicionan tanto la técnica a emplear como el resultado final. No todas las paredes admiten las mismas soluciones ni todos los casos justifican el mismo tipo de intervención.

Aspectos clave a valorar antes de empezar:

  • Tipo de gotelé: no se elimina igual un gotelé al temple que uno plástico. Antes de empezar, averigua este aspecto.
  • Estado de la pared: las grietas, las zonas sueltas y las  irregularidades influyen en el trabajo previo que habrá que realizar.
  • Acabado que se busca: alisado completo, pared lisa con pintura o una solución para disimular el relieve.
  • Nivel de obra asumible: algunas técnicas generan más suciedad, polvo y tiempos de ejecución que otras.
  • Presupuesto y tiempo disponible: no todas las opciones implican el mismo coste ni el mismo plazo de ejecución.

Pintura para disimular el gotelé: hasta dónde llega esta opción

La pintura para disimular el gotelé suele plantearse como una forma rápida de evitar eliminarlo, pero conviene saber qué resultado ofrece en la práctica. Este tipo de solución no elimina el relieve ni convierte una pared con gotelé en una pared lisa. Su efecto se limita a suavizar visualmente el grano y reducir el contraste que genera la textura.

Puede funcionar en casos muy concretos, cuando el gotelé es fino, uniforme y la pared está en buen estado. Una pintura adecuada, aplicada con la técnica correcta, puede atenuar sombras y hacer que el relieve pase más desapercibido, sobre todo en espacios con iluminación homogénea.

Cuando el gotelé es grueso o irregular, la pintura no resuelve el problema. El relieve sigue presente y, con determinadas luces, incluso puede acentuarse. En estos casos, la pintura para disimular gotelé no sustituye a las técnicas de eliminación ni al alisado, y el resultado suele quedarse lejos de lo esperado.

Por eso, antes de optar por esta alternativa, conviene tener claro si se busca una mejora estética puntual o un acabado definitivo.

pintura para disimular el gotele
La pintura para disimular el gotelé no es una solución definitiva. Ten claros tus objetivos antes de pintarlo. 

Principales métodos para quitar el gotelé 

Una vez claros los condicionantes previos, hablaremos de las técnicas más utilizadas para eliminar el gotelé. Cada una responde a un nivel distinto de intervención, dificultad y acabado final, y no todas son adecuadas para cualquier pared.

Raspar el gotelé

Esta técnica se emplea sobre todo cuando el gotelé es al temple. Al humedecer la pared, el material se reblandece y permite retirarlo con espátula. Es un método efectivo, pero laborioso, que genera bastante suciedad y suele requerir después reparaciones, lijado y un buen alisado de la superficie.

Cubrir el gotelé con pasta alisadora o plaste

Consiste en aplicar una o varias capas de pasta para igualar el relieve sin eliminarlo previamente. Reduce el polvo y la suciedad del raspado, pero exige una aplicación cuidadosa, normalmente en varias capas y un lijado preciso para lograr un acabado realmente liso. Bien ejecutada, ofrece buenos resultados, aunque requiere experiencia.

Revestir la pared

En lugar de actuar directamente sobre el gotelé, se cubre la pared con placas de pladur. Es una solución más limpia y rápida en algunos casos, pero implica pérdida de espacio, ajuste de marcos y un coste mayor. Suele reservarse para reformas más amplias.

Qué técnica conviene según el tipo de gotelé y la pared 

La elección de la técnica para eliminar gotelé depende de cómo se encuentre la pared y del resultado que se quiera obtener. No responde igual un gotelé bien conservado que una superficie castigada por reparaciones previas, ni se aborda del mismo modo una pared que se va a pintar directamente que una que necesita un alisado previo.

En términos generales, conviene tener en cuenta lo siguiente:

  • Gotelé al temple en buen estado: El raspado tras humedecer la pared suele ser la opción más directa. Permite eliminar el relieve, aunque genera suciedad y exige después un buen trabajo de alisado.
  • Gotelé plástico o muy marcado: Cubrir con pasta alisadora o plaste (Pasta de Refilado) suele ofrecer mejores resultados que el raspado. Requiere capas finas y un lijado cuidadoso para evitar ondulaciones visibles.
  • Paredes con daños, irregularidades o muchas reparaciones previas: El revestimiento con placas de pladur puede ser más coherente que actuar sobre el gotelé existente, aunque implica mayor coste y pérdida de espacio.
  • Reformas más amplias o cambios integrales de acabado: Algunas soluciones tienen sentido solo si se integran en una intervención mayor, no como actuación puntual.

Para elegir la técnica adecuada deberás estudiar el estado de la pared y determinar el nivel de intervención que quieras asumir. 

Errores habituales al quitar o tratar paredes con gotelé

Quitar el gotelé suele parecer una tarea sencilla, pero es habitual cometer errores que complican el proceso o estropean el acabado final. La mayoría no tienen que ver con la técnica en sí, sino con una mala valoración previa o con prisas durante la ejecución.

  • Entre los fallos más frecuentes están aplicar una técnica sin comprobar antes si el gotelé es al temple o plástico, lo que puede hacer que el material no se retire correctamente o que la pared se deteriore. 
  • También es habitual empezar a trabajar sobre superficies con grietas, zonas sueltas o pintura mal adherida, lo que provoca problemas posteriores de nivelación y acabado.
  • Otro error común es cargar demasiado producto e intentar cubrir el relieve en una sola pasada. Esto genera superficies irregulares, más trabajo de lijado y un resultado poco uniforme. 
  • Del mismo modo, subestimar el tiempo necesario para secados, repasos y correcciones suele acabar en acabados deficientes.
  • Por último, muchas paredes con gotelé se pintan sin haber alcanzado un alisado adecuado. Aunque a simple vista puedan parecer lisas, cualquier irregularidad se hace visible con la pintura final, sobre todo con colores claros o acabados satinados.
técnica para eliminar gotelé
Evita los errores más habituales al tapar o quitar el gotelé de las paredes. 

Qué acabado conviene aplicar después de quitar el gotelé 

Una vez eliminado el gotelé, la pared queda en un punto delicado. El trabajo no termina al retirar el relieve, ya que el acabado final es lo que determina si el resultado se percibe realmente como una pared lisa y bien resuelta.

En la mayoría de los casos, tras quitar el gotelé es necesario aplicar una capa de regularización fina para corregir pequeñas imperfecciones que solo se aprecian cuando la superficie está completamente seca. Incluso en paredes aparentemente lisas, la luz rasante suele revelar marcas, transiciones o ligeros desniveles que conviene corregir antes de pintar.

La elección de la pintura también influye en el resultado. Los acabados mates (FELIPLAST INTRAMATE) ayudan a disimular pequeñas irregularidades, mientras que los satinados o sedosos exigen un soporte mucho más uniforme, ya que reflejan más la luz. Por eso, antes de pintar conviene tener claro qué tipo de acabado se busca y si la pared está preparada para soportarlo.

Quitar el gotelé cambia por completo la percepción de un espacio, pero el resultado depende tanto de la técnica elegida como de la preparación y del acabado posterior. No todas las paredes parten del mismo punto ni requieren el mismo nivel de intervención, y forzar una solución puede acarrear problemas a medio plazo.

Para evitar malos resultados y elegir la técnica más adecuada, es importante valorar bien el tipo de gotelé, el estado de la pared y el resultado que se espera. Un buen planteamiento desde el inicio evita problemas posteriores y permite conseguir una pared lisa sin sorpresas.

En Palcanarias te ofrecemos asesoramiento profesional para orientarte en este tipo de trabajos y ayudarte a valorar qué opción puede funcionar mejor en cada situación.